Flamenco x 2. Entrevista
a Nani Paños & Rafael Estévez, bailaores
“La pureza del flamenco
está mal entendida”
Silvia Calado. Jerez, marzo de 2008
Dospormedio & Compañía
es la respuesta que Rafael
Estévez y Nani
Paños dieron a sus inquietudes artísticas
justo cuando el enrarecido ambiente de la danza comenzaba
a desilusionarlos. El tándem que forman los dos
bailaores planteó entonces un camino propio que
ha desembocado ya en proyectos de la envergadura de ‘Flamenco
XXI’. El espectáculo, revelación del
Festival de Jerez 2008, es como la exposición ‘La
noche española. Flamenco, vanguardia y cultura
popular’... pero en movimiento. Y es que recurren
a una vibrante selección de antiguos referentes
coreográficos, dancísticos, fotográficos
y musicales para poner en entredicho el concepto de pureza.
¿Era puro Sabicas cuándo tocaba con Joe
Beck? Lean, lean.

'Flamenco XXI', Dospormedio
& Compañía (Foto Daniel Muñoz)
¿Cómo nace Dospormedio
& Compañía?
Rafael Estévez:
La compañía nace a partir de una necesidad
artística, puesto que llega un momento en nuestra
carrera, un momento temprano desgraciadamente, en el que
ya no nos satisface ni nos alimentan artísticamente
los trabajos que vamos desarrollando con otras compañías.
Y más cómo estaba el panorama de la danza
en ese momento. A raíz de todo eso, surge que me
llaman como invitado en el Certamen Coreográfico
de Madrid y ese fue nuestro primer trabajo juntos.
Nani Paños: El
problema, según mi trayectoria, es cómo
te das cuenta de las injusticias que hay a nivel artístico.
La ilusión que tienes de joven se te va yendo,
se te quitan las ganas de bailar, te anulan como persona,
te anulan como artista. Y te das cuenta de que toda la
ilusión que tenías por estar en cierta compañía
o por trabajar en ciertos sitios, ya no la tienes. Ahí
empieza nuestro trabajo personal.
¿Cómo ha evolucionado
la compañía desde su fundación?
R.E.: La compañía
la fundamos nosotros dos con esa coreografía de
cuatro minutos, después como coreógrafos
creamos una suite de danza española para la ‘Gala
de Estrellas de la Danza’ del Teatro Real de Madrid,
con un elenco en el que figuraban María Vivó,
Gala Vivancos, Kira Jimeno, Mayte Bajo y Lola Greco. A
partir de ahí, hicimos otras piezas más
y el dinero que nos iban pagando lo invertíamos
en presentar proyectos. Va in crescendo.

'Flamenco XXI', Dospormedio
& Compañía (Foto Daniel Muñoz)
Habláis de vosotros como
coreógrafos, una faceta que en flamenco está
un poco desatendida. ¿Creéis que falta formación?
R.E.: Como coreógrafos
no hay formación en el flamenco. El coreógrafo
es autodidacta en España. Después hay que
diferenciar entre coreógrafo y ‘montabailes’.
El coreógrafo se va haciendo con los años
y es coreógrafo cuando tiene conocimiento no solamente
de montar un paso detrás de otro. Digo conocimiento
de ver, del global, de haber visto los ballets clásicos,
de nutrirse de todas las corrientes artísticas.
En la calle hay coreografías, las cuevas del hombre
de ‘Cro-magnon’ tienen pinturas que son coreografías,
en una vasija romana hay coreografías... Enlazar
un baile con otro no es coreografiar. Un coreógrafo
ha de tener una visión global, saber cómo
contar una historia, saber de dónde viene cada
cosa y porqué.
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| "Un
coreógrafo en flamenco no sólo puede
tener el control del lenguaje flamenco" |
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N.P.: Debe tener conocimientos
de varias disciplinas. Un coreógrafo en flamenco
no sólo puede tener el control del lenguaje flamenco.
A la hora de plasmar algo en un escenario y más
cuando utilizas un argumento, tienes que tener varios
lenguajes artísticos. Es riqueza que aporta un
coreógrafo a un espectáculo, es todo. Creo
que por eso se mete tanto la pata cuando un coreógrafo
única y exclusivamente de flamenco se dedica a
montar algo con argumento, porque no tiene lenguaje. Tienes
que conocer toda la nomenclatura clásica, tienes
que saber lo que es un croisé, un effacé,
una diagonal... una serie de cosas de las que hay quien
no tiene ningún conocimiento. Por eso creo que
Rafael y yo hacemos ese tándem, aparte de que él
conoce la nomenclatura clásica, a nivel de flamenco
está puestísimo.
R.E.: Y ahora ya con
el tercer elemento, Antonio Ruz...
N.P.: Él nos
ha aportado no sólo un lenguaje, sino un concepto
de espectáculo, en todos los sentidos. Un concepto
más contemporáneo.

Rafael Estévez, codirector
de Dospormedio y Compañía
en 'Flamenco XXI' (Foto Daniel Muñoz)
¿Y en la historia del
baile flamenco se puede seguir a algún referente
como maestro en la faceta coreográfica?
R.E.: Antonio
el Bailarín, por supuesto. Hay más pero
no se conoce tanto la obra porque ha cogido otra época.
Como Vicente
Escudero, que hay vídeos de él bailando
pero como coreógrafo sólo lo conocemos por
fotografías, te puedes hacer una idea. Que yo sepa,
coreografía suya sólo podemos ver la de
la película ‘Goyescas’ de Benito Perojo.
Pero nuestro modelo a seguir en esa explosión de
la fantasía de lo que es la coreografía,
de los movimientos imposibles, de la modernidad, es Antonio,
genio de la danza española.
N.P.: El maestro Granero
era una persona que aportaba, que te hacía ver
puntos de vista maravillosos, la energía que desprendía,
todo lo que aprendías. A mí me ha dicho
frases que se te quedan grabadas, y es maravilloso que,
a pesar de ser jóvenes, hayamos tenido la oportunidad
de estar a su lado. Me siento afortunado. Y me preocupa
un poco la juventud de ahora, el no haber podido pillar
a maestros así.
R.E.: Tenía la
virtud que del peor bailarín hacía que se
le viera bien, ya eso... Y de Antonio
Gades, por ejemplo, la plasticidad, el sentido de
la estética básica, minimalista, que con
cuatro pasos contaba muchas cosas, la naturalidad del
movimiento, la manera de plantear la escena sin artificios...
más que como coreógrafo, como visión
teatral.

Nani Paños, codirector
de Dospormedio y Compañía
en 'Flamenco XXI' (Foto Daniel Muñoz)
Aún siendo vosotros jóvenes,
habláis de lo que os preocupan las nuevas generaciones,
de lo “desordenado” que está todo...
N.P.: Los pilares en
los que se fija hoy la juventud, tal como está
la sociedad, es todo rápido, es todo televisión...
y lo que ahí se ve de baile es penoso. Nosotros
aparte de estar coreografiando, de tener una compañía,
de estar bailando, estamos dando clases, tenemos un alumnado
y me parece que es una responsabilidad muy grande. Que
estés en una clase y preguntes y no hayan visto
‘Ritmos’, ‘Medea’, ‘Danza
y tronío’, ‘Eritaña’...
claro que te preocupa. A pesar de nuestra juventud, hemos
trabajado muchísimo en muchas compañías.
Aunque no todo haya sido bueno, en definitiva, hemos aprendido.
Hemos estado viendo al director cuando le tocaba bailar
y ni respirábamos, cuando bailaba un compañero
y tenías que pasar de una caja a otra andabas con
las plantas... cosas que en las últimas compañías
en las que he trabajado, veía mucho desmadre, por
eso esa decepción y esa decisión de hacer
compañía, de intentar hacerlo mejor.
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