<<
Anterior
También os preocupa la
falta de conocimiento de los referentes del flamenco.
¿Cómo se plasma esa inquietud en ‘Flamenco
XXI’?
| |
'Flamenco XXI', Dospormedio
& Compañía (Foto Daniel Muñoz) |
| |
|
R.E.: Lo vemos fatal.
Si un artista se dedica a un arte y no conoce el arte
al que se dedica, pues como dice Javier
Latorre, si fuesen médicos, el índice
de mortalidad se hubiera disparado. La falta de conocimiento
general es lo que te hace tener esa rebeldía. No
es por sentar cátedra, porque eso no se puede buscar
ni pretender. Normalmente, no se suele llegar a presenciar,
se consigue cuando se muere la gente, que es cuando son
todos maravillosos. Hay una falta de conocimiento general
pero no sólo de las nuevas generaciones que vienen,
sino también de la que está... que si ha
tenido esos referentes, los ha desechado. Ninguno hace
clásico español, ninguno hace escuela bolera
y todos se han hinchado a bailarla. Incluso las compañías
que tendrían que estar haciendo eso, no lo están
haciendo.
¿Creéis que falta
afición al cante?
R.E.: Al cante, al baile,
a la guitarra, a la música, a la pintura, a la
arquitectura, a todo. Y cuando un bailaor no sabe diferenciar
un cante del otro es bailaor porque ejecuta pasos. El
problema es que hoy está montado hasta el último
‘clink’ en un baile, se ha puesto de moda.
“Usted pare aquí la letra porque me toca
cerrar la pestaña y el guitarrista me tiene que
hacer ‘clonk’”, (dice con sorna).
Se convierte todo en una cosa preconcebida sin alma, sin
espontaneidad. No estoy hablando de que se improvise porque
para improvisar hay que saber mucho de baile. ¿Las
improvisaciones son dieciocho compases seguidos a contratiempo?
¿Dieciocho palizas en el cuerpo? No. Se trata de
improvisar un baile desde arriba, por todos los lados.
Esa capacidad no creo que la tenga mucha gente. Lo que
pasa es que como todo es tan preconcebido, se queda para
ensayar un baile dos meses y están montados todos
los efectos, pues la gente no se preocupa y el cantaor
va a hacer lo que le bailaor le diga. Y lo mismo acaba
parando en un sitio donde no se debe parar porque está
dejando el cante cojo, porque está dejando la guitarra
colgada o porque está reventando un cante. Y eso
se ve en las nuevas generaciones y en las generaciones
anteriores a nosotros. Y gente con mucho nombre y que
está ya en los libros como grandes clásicos,
pero bailan cruzados porque no tienen ni idea de cante.
¿Cómo se cuestiona
el concepto ‘pureza’ en vuestro espectáculo?
R.E.: La pureza para
mí es la calle donde nació Antonio Machado
y Álvarez ‘Demófilo’, la paralela
a la calle Betis, que es donde nació mi abuela.
Una foto que hay muy buena de Antonio
Mairena con su sombrerito y sus gafas y pone arriba
‘pureza’, eso. Porque si hoy lo que nos parece
puro en su día fue hereje, entonces de qué
pureza estamos hablando.
N.P.: En el espectáculo
llevamos, por ejemplo, a Sabicas
con Joe Beck. Y Sabicas era puro, ¿no? Ahora que
se coman la cabeza los que digan qué es o no la
pureza. Nosotros no nos la vamos a comer.
| |
|
| "Hay
que tener la capacidad de disfrutar con Marchena
y de disfrutar con Talega, y no irte a los extremos" |
| |
R.E.: El baile por seguiriyas,
que es el más hondo y flamenco por los cuatro costados,
lo creó un vallisoletano. Y decía que para
bailar por seguiriyas el carácter que se le debía
imprimir era el que imprimía la Pavlova en ‘La
muerte del cisne’. Yo creo que el concepto de pureza,
que en realidad es la flamencura, está mal entendido.
Hoy en día sales colocado como La
Macarrona y se ríen de uno. Pero sale uno bailando
con una chaqueta con las hombreras por las orejas, un
pañuelo de lunares, el pelo muy mojado, se pegan
una paliza en el cuerpo y eso es puro. Palizones nunca
se ha metido nadie en el cuerpo bailando. ¿Será
más puro La Macarrona? Yo creo que la pureza está
mal entendida. Para mí es igual de puro Juan
Talega cantando por tonás que Pepe
Marchena. Y hay que tener la capacidad de disfrutar
con Marchena y de disfrutar con Talega, y no irte a los
extremos.
'Flamenco XXI', Dospormedio
& Compañía (Foto Daniel Muñoz) |
|
| |
|
¿Cómo habéis
trabajado la selección de música?
R.E.: La selección
de música viene sola. El espectáculo salió
en 2007 pero es producto de estudiar muchos años,
de ver muchas fotografías, de tener unos referentes
muy claros desde pequeño. Y entras en la dinámica
de la investigación, de leer todo lo que se publica...
Claro que los libros, algunos los tengo de cabecera y
otros metidos en cajas. Como tienes toda esa información
procesada, te planteas un espectáculo, te planteas
qué quieres hacer y te sale solo. La selección
ha sido difícil porque los cantes de aquella época,
al no estar enclaquetados, era todo al natural. La selección
ha sido difícil, pero apasionante a la vez.
¿Y ese coro polifónico
con las voces más legendarias del cante?
R.E.: Lo de la coral
lo he hecho yo. Me los imaginaba a todos en el coro de
una catedral con túnicas cantando. Sí que
puede descuadrar a los talibanes de lo jondo. Hombre,
el tratamiento es estilizado, es una fantasía.
No vamos a caer en el error de imitar a Carmen
Amaya, a Vicente Escudero o a Rosario y Antonio, pues
sería un despropósito innecesario. Sí
fantaseamos sobre ellos. Es una coreografía nuestra,
a veces, a partir de la de ellos, como la seguiriya, que
está a partir de la de Rosario y Antonio, o la
pieza a partir del tanguillo de Antonia Mercé del
35... Son fantasías, cómo nosotros lo vemos
y lo que nos aportan al estudiarlos y admirarlos, con
todo el respeto. Y con el cante, igual, hay un homenaje
a Marchena en el cual salen tres bailarines con una mezcla
de danza española, neoclásico, flamenco,
todo totalmente estilizado y con los tres vestidos de
esmoquin, como cuando él dijo: “Hoy el flamenco
se viste de gala”. En ‘El punto del platanar’
salen los tres platanitos, bailando una guajira, un pregón
maravilloso con orquesta, que sería la parte de
la ópera. Hay un guión aunque es todo totalmente
anárquico, no tiene cronología, saltamos
de un año a otro, y parece todo un sinsentido,
pero está atado bajo cuerda. Hay cosas que no son
necesarias contar. El guión es la base para ese
concepto coreográfico que presentamos, para esa
fantasía hecha a partir de todos los testimonios
que tenemos en nuestra mano y que poquita gente aprovecha.
Una de vuestras fuentes fue Pilar
López. ¿Qué consejos os dio?
R.E.: Fuimos a verla
por un montaje de características similares. Queríamos
que nos repusiera una coreografía, pero se sentía
muy mayor. Y tuvimos una conversación maravillosa.
De repente, te ves en ese salón de su casa, donde
ha estado García Lorca, donde ha estado Dalí...
| |
'Flamenco XXI', Dospormedio
& Compañía en el Festival de Jerez
2008 (Foto Daniel Muñoz) |
| |
|
N.P.: Con el piano donde
ensayó Lorca con su hermana (La Argentinita)...
R.E.: El mantón
de su hermana, una habitación que tiene toda colocada
por Vicente Escudero... Y sigue tal cual él se
la colocó una tarde.
N.P.: Te ves dentro
de un museo viviente. Y, claro, le pedimos permiso para
tocar el mantón, para tocar el piano. Que esta
mujer gaste su tiempo en gente joven como nosotros...
R.E.: Nos sentimos afortunados.
Es el ejemplo que deberían seguir todos.
N.P.: Eso es amor a
la danza, eso es para nosotros un artista, no esas personas
celosas que se guardan sus tesoritos y no se los muestran
a la juventud.
R.E.: Cuando vas con
respeto, con conocimiento y sabes de lo que estás
hablando, este tipo de gente tan maravillosa y con tanta
sabiduría te abre las puertas de su casa.
La
exposición ‘La noche española’
del Museo Reina Sofía tiene mucho que ver con vuestra
obra. ¿Miráis hacia las artes plásticas?
R.E.: Claro porque también
nos hemos basado mucho en la visión del extranjero
que venía a España. Picabia, Gustave Doré...
incluso Silverio
Franconetti, el nacimiento y el declive del café
cantante.
N.P.: Jean Cocteau con
Edgar Neville paseando por Sevilla...
Hay flamenco, español
y contemporáneo. ¿Cómo se puede llevar
a buen puerto esa mezcla?
R.E.: Con coherencia.
Conociendo bien tu profesión. Sabemos que está
todo inventado, por mucho que haya gente que se empeñe
en decir que no.
N.P.: Y sin querer innovar.
R.E.: Simplemente, mirando
atrás, buscando la modernidad en una mano de Pastora
Imperio, que es más moderna que muchas cosas
que puedan hacer hoy día. Y lo haces y la gente
dice “uy qué moderno”. A mí
me lo han dicho en el tablao. He salido así haciendo
algo de Pastora o los brazos de Vicente Escudero y me
han dicho que qué moderno. ¡Si eso tiene
cien años! O una mano de Lamparilla,
un desplante de La Macarrona. Y dependiendo de dónde
lo coloques, puede tener un efecto u otro. Eso está
ahí. Y hay una foto del Café del Burrero
de 1881 que reproducimos y es que hay una que está
colocada así (y se pone el puño en la
sien).
| |
|
| "El
expresionismo está en el cara de un cantaor
cantando por seguiriyas" |
| |
N.P.: Que es Mats Ek
total. La gente se extraña. Antiguamente, en la
formación de un bailarín estudiaba clásico.
Yo he bailado en galas donde he bailado escuela bolera
y me han dicho “ay qué raro, ballet clásico
con palillos”. Y dices no, es que esto es escuela
bolera. La gente se extraña porque hagas un salto
‘antoniano’, que puede tener no sé
cuántos años, y dice que son acrobacias.
La gente se asusta y se asombra, cuando está todo
inventado. La formación clásica en un bailarín
de español tiene que estar como el comer, todos
los días. Hay cosas que se pueden ver modernas,
pero no tienen nada de moderno. Simplemente, es tener
conocimiento, relacionas todo el espectáculo, el
lenguaje del espectáculo y está clarísimo.
R.E.: El lenguaje que
hemos utilizado muchas veces es la desestructuración
del movimiento a partir de imágenes, incluso de
fotografías. Todo es como una mezcla de disciplinas
distintas que pueden convivir si en el momento en el que
tú haces un movimiento concreto, sabes ver modernidad
detrás.

'Flamenco XXI', Dospormedio
& Compañía (Foto Daniel Muñoz)
Antonio Ruz: En ese
sentido, lo que he hecho en el espectáculo es montar
un dúo de tres minutos. Ellos me han dado un regalo,
todo el espectáculo es un regalo, el encuentro
es un regalo y ese dúo más. Yo creo que
el hecho de que pueda mezclar la danza contemporánea
o neoclásica, que es lo que llevo haciendo mucho
tiempo, con un espectáculo de este calibre está
basado en entender el concepto del espectáculo.
Antes de empezar a montar, hemos estado hablando del espectáculo
muchas horas, leyendo muchos libros... Creo, bajo mi humilde
punto de vista, que he entendido lo que querían
decir con, por ejemplo, esa taranta del Niño
Ricardo, que es un placer bailarla y montarla. Hago
cosas con Rafael y con Nani, pero todo forma parte de
entender lo que quieren transmitir. Y luego el lenguaje,
tú puedes hacer la cosa más absurda del
mundo si está bien entendido. Hay hasta connotaciones
de expresionismo alemán, de caras y gestos.
R.E.: Es que el expresionismo
está en el cara de un cantaor cantando por seguiriyas
o por tonás. Por qué no podemos llevar ese
movimiento a la danza si es un cantaor cantando, si eso
es danza, si cuando un cantaor se mueve bien cantando
hace unos port de bras maravillosos.
N.P.: Con Antonio hemos
aprendido que rascarte la cabeza es danza. Siempre que
esté dentro de un contexto y tenga un sentido,
es movimiento.
A.R.: Sí, movimientos
cotidianos pueden llegar a ser danza en un escenario.
R.E.: Yo he visto maravillas
de coreografías en la calle de la gente andando
y me he lamentado por no tener una cámara de vídeo.
Mira que te comes la cabeza en un estudio para crear un
movimiento bonito y, de repente, estás sentado
en una terraza y lo ves. Todo eso sabiéndolo aplicar
y sabiéndolo mezclar, pero sin querer fusionar,
está muy diferenciado lo que somos cada uno de
nosotros, pero los tres podemos convivir.
Laura Rozalén
en 'Flamenco XXI'
(Foto Daniel Muñoz) |
|
| |
|
A.R.: Yo he flipado
mucho con este trabajo porque en la danza de hoy en día
dicen que hay que ser serio, que hay que ser plano y no
tener esa pasión. Y para mí al volver al
rollo del flamenco se siente de otra forma, el movimiento
viene de otro punto. La danza contemporánea es
mucho más racional. Poder sentir eso otra vez en
un escenario y sentirme libre a la hora de expresar es
muy importante en mi carrera. Creo que he dado un paso
adelante. Y no va a quedar así, creo que vamos
a seguir colaborando.
¿Es posible eso de “innovar
desde la raíz”?
N.P.: La intención
no es modernizar, sino hacer algo con sentido, basándonos
en las raíces, que es la información que
podemos tener. No nos levantamos por la mañana
y decimos “uy, voy a innovar”. Y cojo un arnés,
unas cuerdas y caigo del peine con un foco. No es nuestra
intención hacer cosas extrañas porque sí,
todo tiene un sentido. Antes de dar un paso, nos hemos
informado muy bien del paso que estamos dando, de lo que
estamos creando o de lo que queremos decir. Ese es el
camino que queremos seguir. Es hacer las cosas con coherencia,
simplemente, con un sentido.
R.E.: Para sentirnos
bien con nosotros mismos, por cómo hemos visto
también la situación y por cómo está
todo.
N.P.: La gente quiere
innovar porque se cree que haciendo algo raro o algo distinto
van a llamar la atención porque sí, porque
es lo que vende, porque es lo rápido. Y no, no
es así. Zapatero a tus zapatos. Yo soy un bailarín
de clásico español y no me voy a meter en
algo que no controlo. Por eso llamamos a Antonio para
ciertos trozos, pues es quien controla de contemporáneo.
No soy tan pretencioso como para hacer algo que no controlo.
El problema es que bailaoras de flamenco que quieren hacer
algo nuevo bailando contemporáneo y no han tomado
un cursillo en su vida.
R.E.: Y también muchas veces son
coreógrafos y ni siquiera conocen ‘El lago
de los cisnes’ o ni siquiera conocen las primeras
formas coreográficas que hay en el flamenco que
son las zambras granaínas. Y dicen que los círculos
no se llevan, que las líneas no se llevan... Cómo
deshechas un círculo, una línea, una diagonal,
con lo difícil que es hacerla en el escenario.
Aparte, estás llamando absurdo desde Antonio al
maestro Granero. Hay que tener mucho cuidado con lo que
se dice porque se puede hacer daño.
N.P.: Y lo hacen desde
la ignorancia.
A.R.: Son prejuicios.
Hay muchos en la danza. Ay, es que esto ya no se lleva.
Ay, que eso ya está visto...
R.E.: El problema es
que confunden el arte con la moda y cuando algo es bueno
no pasa de moda. Por eso no ha pasado de moda Bach, por
eso no ha pasado de moda Mozart, por eso no ha pasado
de moda Manolo
Caracol, por eso no ha pasado de moda Antonio
Chacón.
<<
Anterior