Get the Flash Player to see this player.


Nani Paños
Biografía y comentarios de los lectores

Rafael Estévez
Biografía y comentarios de los lectores

 

"¿Las improvisaciones son dieciocho compases seguidos a contratiempo? ¿Dieciocho palizas en el cuerpo? No"

 

<< Anterior

También os preocupa la falta de conocimiento de los referentes del flamenco. ¿Cómo se plasma esa inquietud en ‘Flamenco XXI’?

 

'Flamenco XXI', Dospormedio & Compañía (Foto Daniel Muñoz)
   

R.E.: Lo vemos fatal. Si un artista se dedica a un arte y no conoce el arte al que se dedica, pues como dice Javier Latorre, si fuesen médicos, el índice de mortalidad se hubiera disparado. La falta de conocimiento general es lo que te hace tener esa rebeldía. No es por sentar cátedra, porque eso no se puede buscar ni pretender. Normalmente, no se suele llegar a presenciar, se consigue cuando se muere la gente, que es cuando son todos maravillosos. Hay una falta de conocimiento general pero no sólo de las nuevas generaciones que vienen, sino también de la que está... que si ha tenido esos referentes, los ha desechado. Ninguno hace clásico español, ninguno hace escuela bolera y todos se han hinchado a bailarla. Incluso las compañías que tendrían que estar haciendo eso, no lo están haciendo.

¿Creéis que falta afición al cante?

R.E.: Al cante, al baile, a la guitarra, a la música, a la pintura, a la arquitectura, a todo. Y cuando un bailaor no sabe diferenciar un cante del otro es bailaor porque ejecuta pasos. El problema es que hoy está montado hasta el último ‘clink’ en un baile, se ha puesto de moda. “Usted pare aquí la letra porque me toca cerrar la pestaña y el guitarrista me tiene que hacer ‘clonk’”, (dice con sorna). Se convierte todo en una cosa preconcebida sin alma, sin espontaneidad. No estoy hablando de que se improvise porque para improvisar hay que saber mucho de baile. ¿Las improvisaciones son dieciocho compases seguidos a contratiempo? ¿Dieciocho palizas en el cuerpo? No. Se trata de improvisar un baile desde arriba, por todos los lados. Esa capacidad no creo que la tenga mucha gente. Lo que pasa es que como todo es tan preconcebido, se queda para ensayar un baile dos meses y están montados todos los efectos, pues la gente no se preocupa y el cantaor va a hacer lo que le bailaor le diga. Y lo mismo acaba parando en un sitio donde no se debe parar porque está dejando el cante cojo, porque está dejando la guitarra colgada o porque está reventando un cante. Y eso se ve en las nuevas generaciones y en las generaciones anteriores a nosotros. Y gente con mucho nombre y que está ya en los libros como grandes clásicos, pero bailan cruzados porque no tienen ni idea de cante.

¿Cómo se cuestiona el concepto ‘pureza’ en vuestro espectáculo?

R.E.: La pureza para mí es la calle donde nació Antonio Machado y Álvarez ‘Demófilo’, la paralela a la calle Betis, que es donde nació mi abuela. Una foto que hay muy buena de Antonio Mairena con su sombrerito y sus gafas y pone arriba ‘pureza’, eso. Porque si hoy lo que nos parece puro en su día fue hereje, entonces de qué pureza estamos hablando.

N.P.: En el espectáculo llevamos, por ejemplo, a Sabicas con Joe Beck. Y Sabicas era puro, ¿no? Ahora que se coman la cabeza los que digan qué es o no la pureza. Nosotros no nos la vamos a comer.

 
"Hay que tener la capacidad de disfrutar con Marchena y de disfrutar con Talega, y no irte a los extremos"

R.E.: El baile por seguiriyas, que es el más hondo y flamenco por los cuatro costados, lo creó un vallisoletano. Y decía que para bailar por seguiriyas el carácter que se le debía imprimir era el que imprimía la Pavlova en ‘La muerte del cisne’. Yo creo que el concepto de pureza, que en realidad es la flamencura, está mal entendido. Hoy en día sales colocado como La Macarrona y se ríen de uno. Pero sale uno bailando con una chaqueta con las hombreras por las orejas, un pañuelo de lunares, el pelo muy mojado, se pegan una paliza en el cuerpo y eso es puro. Palizones nunca se ha metido nadie en el cuerpo bailando. ¿Será más puro La Macarrona? Yo creo que la pureza está mal entendida. Para mí es igual de puro Juan Talega cantando por tonás que Pepe Marchena. Y hay que tener la capacidad de disfrutar con Marchena y de disfrutar con Talega, y no irte a los extremos.


'Flamenco XXI', Dospormedio & Compañía (Foto Daniel Muñoz)
 
   

¿Cómo habéis trabajado la selección de música?

R.E.: La selección de música viene sola. El espectáculo salió en 2007 pero es producto de estudiar muchos años, de ver muchas fotografías, de tener unos referentes muy claros desde pequeño. Y entras en la dinámica de la investigación, de leer todo lo que se publica... Claro que los libros, algunos los tengo de cabecera y otros metidos en cajas. Como tienes toda esa información procesada, te planteas un espectáculo, te planteas qué quieres hacer y te sale solo. La selección ha sido difícil porque los cantes de aquella época, al no estar enclaquetados, era todo al natural. La selección ha sido difícil, pero apasionante a la vez.

¿Y ese coro polifónico con las voces más legendarias del cante?

R.E.: Lo de la coral lo he hecho yo. Me los imaginaba a todos en el coro de una catedral con túnicas cantando. Sí que puede descuadrar a los talibanes de lo jondo. Hombre, el tratamiento es estilizado, es una fantasía. No vamos a caer en el error de imitar a Carmen Amaya, a Vicente Escudero o a Rosario y Antonio, pues sería un despropósito innecesario. Sí fantaseamos sobre ellos. Es una coreografía nuestra, a veces, a partir de la de ellos, como la seguiriya, que está a partir de la de Rosario y Antonio, o la pieza a partir del tanguillo de Antonia Mercé del 35... Son fantasías, cómo nosotros lo vemos y lo que nos aportan al estudiarlos y admirarlos, con todo el respeto. Y con el cante, igual, hay un homenaje a Marchena en el cual salen tres bailarines con una mezcla de danza española, neoclásico, flamenco, todo totalmente estilizado y con los tres vestidos de esmoquin, como cuando él dijo: “Hoy el flamenco se viste de gala”. En ‘El punto del platanar’ salen los tres platanitos, bailando una guajira, un pregón maravilloso con orquesta, que sería la parte de la ópera. Hay un guión aunque es todo totalmente anárquico, no tiene cronología, saltamos de un año a otro, y parece todo un sinsentido, pero está atado bajo cuerda. Hay cosas que no son necesarias contar. El guión es la base para ese concepto coreográfico que presentamos, para esa fantasía hecha a partir de todos los testimonios que tenemos en nuestra mano y que poquita gente aprovecha.

Una de vuestras fuentes fue Pilar López. ¿Qué consejos os dio?

R.E.: Fuimos a verla por un montaje de características similares. Queríamos que nos repusiera una coreografía, pero se sentía muy mayor. Y tuvimos una conversación maravillosa. De repente, te ves en ese salón de su casa, donde ha estado García Lorca, donde ha estado Dalí...

 

'Flamenco XXI', Dospormedio & Compañía en el Festival de Jerez 2008 (Foto Daniel Muñoz)
   

N.P.: Con el piano donde ensayó Lorca con su hermana (La Argentinita)...

R.E.: El mantón de su hermana, una habitación que tiene toda colocada por Vicente Escudero... Y sigue tal cual él se la colocó una tarde.

N.P.: Te ves dentro de un museo viviente. Y, claro, le pedimos permiso para tocar el mantón, para tocar el piano. Que esta mujer gaste su tiempo en gente joven como nosotros...

R.E.: Nos sentimos afortunados. Es el ejemplo que deberían seguir todos.

N.P.: Eso es amor a la danza, eso es para nosotros un artista, no esas personas celosas que se guardan sus tesoritos y no se los muestran a la juventud.

R.E.: Cuando vas con respeto, con conocimiento y sabes de lo que estás hablando, este tipo de gente tan maravillosa y con tanta sabiduría te abre las puertas de su casa.

La exposición ‘La noche española’ del Museo Reina Sofía tiene mucho que ver con vuestra obra. ¿Miráis hacia las artes plásticas?

R.E.: Claro porque también nos hemos basado mucho en la visión del extranjero que venía a España. Picabia, Gustave Doré... incluso Silverio Franconetti, el nacimiento y el declive del café cantante.

N.P.: Jean Cocteau con Edgar Neville paseando por Sevilla...

Hay flamenco, español y contemporáneo. ¿Cómo se puede llevar a buen puerto esa mezcla?

R.E.: Con coherencia. Conociendo bien tu profesión. Sabemos que está todo inventado, por mucho que haya gente que se empeñe en decir que no.

N.P.: Y sin querer innovar.

R.E.: Simplemente, mirando atrás, buscando la modernidad en una mano de Pastora Imperio, que es más moderna que muchas cosas que puedan hacer hoy día. Y lo haces y la gente dice “uy qué moderno”. A mí me lo han dicho en el tablao. He salido así haciendo algo de Pastora o los brazos de Vicente Escudero y me han dicho que qué moderno. ¡Si eso tiene cien años! O una mano de Lamparilla, un desplante de La Macarrona. Y dependiendo de dónde lo coloques, puede tener un efecto u otro. Eso está ahí. Y hay una foto del Café del Burrero de 1881 que reproducimos y es que hay una que está colocada así (y se pone el puño en la sien).

 
"El expresionismo está en el cara de un cantaor cantando por seguiriyas"

N.P.: Que es Mats Ek total. La gente se extraña. Antiguamente, en la formación de un bailarín estudiaba clásico. Yo he bailado en galas donde he bailado escuela bolera y me han dicho “ay qué raro, ballet clásico con palillos”. Y dices no, es que esto es escuela bolera. La gente se extraña porque hagas un salto ‘antoniano’, que puede tener no sé cuántos años, y dice que son acrobacias. La gente se asusta y se asombra, cuando está todo inventado. La formación clásica en un bailarín de español tiene que estar como el comer, todos los días. Hay cosas que se pueden ver modernas, pero no tienen nada de moderno. Simplemente, es tener conocimiento, relacionas todo el espectáculo, el lenguaje del espectáculo y está clarísimo.

R.E.: El lenguaje que hemos utilizado muchas veces es la desestructuración del movimiento a partir de imágenes, incluso de fotografías. Todo es como una mezcla de disciplinas distintas que pueden convivir si en el momento en el que tú haces un movimiento concreto, sabes ver modernidad detrás.


'Flamenco XXI', Dospormedio & Compañía (Foto Daniel Muñoz)

Antonio Ruz: En ese sentido, lo que he hecho en el espectáculo es montar un dúo de tres minutos. Ellos me han dado un regalo, todo el espectáculo es un regalo, el encuentro es un regalo y ese dúo más. Yo creo que el hecho de que pueda mezclar la danza contemporánea o neoclásica, que es lo que llevo haciendo mucho tiempo, con un espectáculo de este calibre está basado en entender el concepto del espectáculo. Antes de empezar a montar, hemos estado hablando del espectáculo muchas horas, leyendo muchos libros... Creo, bajo mi humilde punto de vista, que he entendido lo que querían decir con, por ejemplo, esa taranta del Niño Ricardo, que es un placer bailarla y montarla. Hago cosas con Rafael y con Nani, pero todo forma parte de entender lo que quieren transmitir. Y luego el lenguaje, tú puedes hacer la cosa más absurda del mundo si está bien entendido. Hay hasta connotaciones de expresionismo alemán, de caras y gestos.

R.E.: Es que el expresionismo está en el cara de un cantaor cantando por seguiriyas o por tonás. Por qué no podemos llevar ese movimiento a la danza si es un cantaor cantando, si eso es danza, si cuando un cantaor se mueve bien cantando hace unos port de bras maravillosos.

N.P.: Con Antonio hemos aprendido que rascarte la cabeza es danza. Siempre que esté dentro de un contexto y tenga un sentido, es movimiento.

A.R.: Sí, movimientos cotidianos pueden llegar a ser danza en un escenario.

R.E.: Yo he visto maravillas de coreografías en la calle de la gente andando y me he lamentado por no tener una cámara de vídeo. Mira que te comes la cabeza en un estudio para crear un movimiento bonito y, de repente, estás sentado en una terraza y lo ves. Todo eso sabiéndolo aplicar y sabiéndolo mezclar, pero sin querer fusionar, está muy diferenciado lo que somos cada uno de nosotros, pero los tres podemos convivir.


Laura Rozalén en 'Flamenco XXI'
(Foto Daniel Muñoz)
 
   

A.R.: Yo he flipado mucho con este trabajo porque en la danza de hoy en día dicen que hay que ser serio, que hay que ser plano y no tener esa pasión. Y para mí al volver al rollo del flamenco se siente de otra forma, el movimiento viene de otro punto. La danza contemporánea es mucho más racional. Poder sentir eso otra vez en un escenario y sentirme libre a la hora de expresar es muy importante en mi carrera. Creo que he dado un paso adelante. Y no va a quedar así, creo que vamos a seguir colaborando.

¿Es posible eso de “innovar desde la raíz”?

N.P.: La intención no es modernizar, sino hacer algo con sentido, basándonos en las raíces, que es la información que podemos tener. No nos levantamos por la mañana y decimos “uy, voy a innovar”. Y cojo un arnés, unas cuerdas y caigo del peine con un foco. No es nuestra intención hacer cosas extrañas porque sí, todo tiene un sentido. Antes de dar un paso, nos hemos informado muy bien del paso que estamos dando, de lo que estamos creando o de lo que queremos decir. Ese es el camino que queremos seguir. Es hacer las cosas con coherencia, simplemente, con un sentido.

R.E.: Para sentirnos bien con nosotros mismos, por cómo hemos visto también la situación y por cómo está todo.

N.P.: La gente quiere innovar porque se cree que haciendo algo raro o algo distinto van a llamar la atención porque sí, porque es lo que vende, porque es lo rápido. Y no, no es así. Zapatero a tus zapatos. Yo soy un bailarín de clásico español y no me voy a meter en algo que no controlo. Por eso llamamos a Antonio para ciertos trozos, pues es quien controla de contemporáneo. No soy tan pretencioso como para hacer algo que no controlo. El problema es que bailaoras de flamenco que quieren hacer algo nuevo bailando contemporáneo y no han tomado un cursillo en su vida.

R.E.: Y también muchas veces son coreógrafos y ni siquiera conocen ‘El lago de los cisnes’ o ni siquiera conocen las primeras formas coreográficas que hay en el flamenco que son las zambras granaínas. Y dicen que los círculos no se llevan, que las líneas no se llevan... Cómo deshechas un círculo, una línea, una diagonal, con lo difícil que es hacerla en el escenario. Aparte, estás llamando absurdo desde Antonio al maestro Granero. Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice porque se puede hacer daño.

N.P.: Y lo hacen desde la ignorancia.

A.R.: Son prejuicios. Hay muchos en la danza. Ay, es que esto ya no se lleva. Ay, que eso ya está visto...

R.E.: El problema es que confunden el arte con la moda y cuando algo es bueno no pasa de moda. Por eso no ha pasado de moda Bach, por eso no ha pasado de moda Mozart, por eso no ha pasado de moda Manolo Caracol, por eso no ha pasado de moda Antonio Chacón.

<< Anterior

Más información

Festival de Jerez 2008. Dospormedio & Compañía, ‘Flamenco XXI’. Reseña, vídeo, galería de fotos

Entrevista histórica a Antonia Mercé ‘La Argentina’ (1931)

Especial. Breve historia del baile flamenco

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web