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ESPECIAL. CAMARÓN: EXTRACTOS
DE LA BIOGRAFÍA OFICIAL
"Con simpatía
y cariño de este
que ya es libre. Camarón"
Flamenco-world.com, diciembre
de 2008
‘La
chispa de Camarón: La verdadera historia
del mito contada por su viuda’. Así
se titula la primera biografía oficial
del mítico cantaor flamenco. El autor del
libro, que está ilustrado con fotos del
álbum familiar, es el reportero Alfonso
Rodríguez. Durante dos años, se
ha dedicado a recopilar los recuerdos de La Chispa,
su viuda, y de otros familiares, así como
testimonios de otros personajes cercanos como
Raimundo Amador o Pansequito. La edición
va acompañada de un disco con un concierto
inédito de 1988.
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La Chispa y Camarón. Extraída
del libro 'La chispa de Camarón' |
Los Monge
El padre de Camarón
de la Isla, Juan Luis Monge Núñez, nació
en Conil de la Frontera, un pueblecito pesquero de la provincia
de Cádiz en 1910. Herrero de profesión, como
las condiciones laborales de esta localidad no eran las más
propicias decidió marcharse a vivir a San Fernando,
la Isla: “Llegó muy jovencito con la buena intención
gitana de formar una familia, casarse, tener hijos y criarlos
como personas honradas y trabajadoras. Dicen que cantaba por
los cantes del yunque mejor que nadie, que bordaba el sainete.
Solía tener duelos con otro aficionado llamado el Toribio”.
Juana Cruz Castro, madre del
artista, era natural de San Fernando. Con tan sólo
tres meses quedó huérfana de madre y fue criada
por su tía Isabel. La frágil economía
de la familia fue la causa de que Juana tuviera que trabajar
desde muy joven para una señorita conocida como Delfina.
Durante su matrimonio, y a pesar de que no estaba bien visto
entre la etnia gitana, continuó con esta labor, que
posteriormente tuvo que intensificar tras quedar viuda.
“Mis suegros se casaron
en 1934 en la Iglesia de San Francisco”...”Después
de casarse se marcharon a vivir de alquiler a una casita muy
pequeñita del barrio de la plaza de abastos, en las
calles traseras de la zona centro del pueblo. En esta casa
nació su primer hijo. A los pocos meses, murieron los
padres de mi suegro y Juana y Luis se fueron a la casa de
la calle del Carmen a vivir, a Las Callejuelas, uno de los
barrios más pobres de la ciudad”.
El matrimonio Monge tiene pronto
descendencia: Manuel, Juan, Juan Luis, Curro, Jesús,
Remedios... aunque sufrió la pérdida de dos
de sus vástagos siendo muy niños.
“El 5 de diciembre de
1950 nace el gitano más guapo del mundo. Un niño
con las facciones de la cara dibujadas. Mis cuñados
lo recuerdan como el más bonito de la familia. Rubio
como las candelas de la fragua”. Había nacido
Camarón de la Isla.
Los primeros años
del genio
En sus primeros años
de vida José tenía una única pasión:
los toros. Con sólo tres años, muchos recuerdan
que se colocaba ante un toro imaginario y echándole
valor se enfrentaba a él dando pases de pecho. Tenía
muy clara cuál era su vocación: ser torero.
“A José nunca
le gustó la herrería. El se sentía gitano
fragüero y canastero. Fragüero por parte de su padre
y Canastero por parte de su madre, pero lo de doblar el hierro...
no le hacía mucha gracia”.
Página del libro 'La chispa
de Camarón' |
A pesar de su timidez, con
tan sólo cinco o seis años se convirtió
en todo un personaje, en un líder para sus amigos y
era admirado por todos. “De la calle de la Amargura
era el que se convirtió en su amigo para toda la vida.
El que hoy sigue siendo íntimo amigo de su hijo, de
mi hijo... José, si tenía que confiarle el dinero
a alguien para que se lo guardara, era a él. Y a él
le contó sus pensamientos más íntimos...
sus secretos. Este niño era Manuel Luque”. Y
José lo bautizó como Manuel “el del lunar”.
Rubio y menudo... como
un Camarón
Los tíos que criaron
a Juana Cruz, Isabel y Joseico eran una parte más de
la familia Monge. José quería mucho a su tío,
“siempre lo recordaba , bien por las letras de los cantes
que hacía”.. “o contando las cosas tan
flamencas que hacía su tío, como bailar por
bulerías con un pañuelo en la cabeza”.
Joseico se dedicaba a la venta de brillantina y colonia. José
con sorna le pedía siempre un poco de colonia y un
día Joseico, que siempre evadía la respuesta
directa, le contestó “José, eres rubio
y menuo ... como un camarón”. Hasta ese momento,
a José se le conocía como Pijote Chico, porque
se parecía mucho a su hermano Jesús a quién
denominaban así, pero Camarón fue el nombre
que le marcó toda la vida y más allá
de su muerte.
En aquellos años en
los que creció el joven Camarón la educación
era un privilegio, pero los sacerdotes carmelitas de la Iglesia
conventual del Carmen de San Fernando crearon una escuela
para los niños pobres por la tarde. Para a atraer a
los niños de la zona repartían bocadillos de
pan con chocolate “pero José, ni bocadillo de
pan con chocolate, ni jarro de leche, ni ná. Éste
no quería ir al colegio ni amarrado”.
Sin embargo, gracias a su afición
a los toros, tanto José como Manuel “el del lunar”
pudieron aprender unas nociones mínimas de lectura
y escritura. Seguidores incondicionales de Felipe Romero,
un joven torero de la Isla, entraron en contacto con su apoderado
Antonio Caraballo, quien les dejaba ensayar con los capotes
del diestro, a cambio de que antes recibieran unas pequeñas
clases de cultura. “A José, cuanto más
crecía más le subía la fiebre taurina.
Sólo hablaba de toros, de ser maletilla, de irse a
los tentaderos, de triunfar en Madrid, en Sevilla...”
Pero a José también
le empezaba a atraer la música. Cuando se celebraba
un bautizo o una boda en el barrio, allí acudía
con algunos amigos para cantar en la fiesta y ganarse unas
monedas. “Y luego se repartían las monedas. Porque
a mi marido nunca le interesó el dinero, todo lo daba
desde pequeñito. Si cantaba y ganaba algo, ese dinero
era suyo y de sus amigos”.
Los cantes los aprendía
de todos los que le rodeaban. Además de ser testigo
de los duelos de su padre en la fragua, Juana Cruz, o Juana
la Gitana como era conocida, reunía en su casa a muchos
artistas que pasaban por San Fernando y que tenían
referencias de su arte. “Los gitanos fueron hablando
del arte de Juana y en aquella habitación llena de
camas con colchones rellenos de paja, se sentaban todos los
grandes para disfrutar de la música que tenía
en la garganta Juana Cruz: Caracol,
Pepe Pinto, Lola Flores, el
Sevillano...”
Página del libro 'La chispa
de Camarón' |
Primeras actuaciones
Por aquella época un
funcionario del Ayuntamiento de San Fernando, Pepe Barrera,
se dedicaba a montar espectáculos con los chiquillos
de la Isla. En 1962 le propone a José que actúe
junto a otros jóvenes artistas en el colegio de La
Salle. Ésta fue la primera actuación en público
que se recuerda de Camarón. “Llegó al
patio de La Salle y no tenía ropa para actuar: Barrera
le puso una camisa de lunares amarrada a la cintura y un pantalón
negro y salió al escenario”...”Cantó
por fandangos y bulerías, terminó y la gente
no le dejaba irse: se arrancó por cantiñas,
por tientos... y se bajó del escenario mientras cientos
de personas seguían pidiendo otra...”.
Poco después participa
en los Carnavales con la Comparsa “Currito y sus Churumbeles”.
Pero un hecho memorable acontece con motivo de la actuación
de Enrique Castellón Vargas, el Príncipe Gitano,
en San Fernando. José y varios amigos acuden a verlo
y cada vez que el artista se acercaba donde estaban ellos
le decían: “Éste canta mejor que tú”.
Se lo repitieron en tantas ocasiones que, al final, Enrique
Vargas paró la orquesta y animó a José
a que se subiera al escenario. “Cantaron varios fandangos
y José cada vez se lo ponía peor... subía
los tonos y hasta el guitarrista temblaba. El público
jaleaba al niño que, al lado del monstruo de la canción,
no se quedaba corto, y el Príncipe Gitano aceptó
la derrota, se quitó el sombrero y se lo puso al niño
pidiendo aplausos para José”...”Esa noche
José formó un revuelo en la Isla”.
“Era curioso ver cómo
los artistas locales de aquella época, los coros de
carnaval y el resto de las agrupaciones se fotografiaban con
José, un niño desconocido, como si fuera un
gran artista. Su personalidad y sus cualidades musicales hacían
que los músicos, desde pequeñito, se arrimaran
a su lado para guardar una instantánea, como si se
olieran que aquél niño rubio iba a llegar a
ser un grande del arte”.
El 9 de enero de 1964 fallece
Juan Luis Monge. La desaparición del patriarca supone
un cambio trascendental en la vida de la familia. “Juana,
a las pocas semanas de morir su marido, no tenía para
darle de comer a sus hijos”.
Además después
de 27 años trabajando para doña Delfina, ésta
se mudó a Cádiz y se quedó sin trabajo,
por lo que “tuvo que ir a limpiar en bares y cafeterías
de la Isla”.
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