FESTIVAL FLAMENCO CAJA MADRID 2009
Antonio Mairena, in memoriam
Alejandro Escribano. Madrid, 28 de febrero de 2009
Fotos: © Paco Manzano
Cancanilla de Marbella
(cante) con Chaparro de Málaga (guitarra) / La
Macanita (cante), con Manuel Parrilla (guitarra)
y Chícharo y Gregorio (palmas) / Canela de
San Roque (cante) con Antonio Carrión (guitarra).
XVII Festival Flamenco Caja Madrid 2009. Teatro del Canal.
Sala B. Madrid. 28 de febrero de 2009. 20.30 horas.
Con el título “Recordando
a Antonio Mairena en su centenario” la tercera jornada
del festival flamenco Caja Madrid estuvo dedicada prácticamente
por entero a la excelsa figura de Antonio Mairena. Un recuerdo,
presente en la memoria de los artistas y aficionados congregados
en los teatros del Canal, que tuvo voz propia en las sentidas
palabras de Manuel Martín, presidente de la Asociación
Nacional Presencia Gitana, que abrió la velada rememorando
el centenario del nacimiento del maestro de los Alcores.
En su intervención Martín también tuvo
a bien recordar otros aniversarios centenarios, como el
de Manolo Caracol, La Niña de la Puebla o Isaac Albéniz.
E incluso conmemoró otra onomástica más
lejana, pero no menos importante, la del 150 aniversario
del nacimiento de otro artista genial, el guitarrista Paco
el de Lucena. Asimismo, Martín evocó emotivamente
a los hermanos de Antonio, ausentes por problemas de salud,
finalizando su intervención con la lectura del manifiesto
pro celebración del centenario de Don Antonio Mairena.
Cancanilla (Foto © Paco
Manzano) |
La noche, artísticamente hablando,
la abrió Sebastián Heredia Santiago, Cancanilla
de Marbella. Artista de artistas, Cancanilla es un cantaor
de excelentes condiciones, con un buen metal de voz y un
gran dominio de los estilos rítmicos. Todo ello estuvo
presente en el interesante recital que el marbellí
ofreció, que empezó con un recuerdo muy especial
por soleá por bulerías a la Moreno, a la Niña
de los Peines y, como no podía ser de otra manera,
a Antonio Mairena. Continuó con personalidad por
tientos-tangos y mostró su eco gitano por seguiriyas,
con el acompañamiento cabal de Chaparro. Deleitó
por bulerías, pataíta incluida, acordándose
de Caracol y de Los Canasteros, tablao que fuera propiedad
del cantaor sevillano y en el que Cancanilla trabajó
a finales de los 60. Finalizó su actuación
con el recitado de Juana La Loca, demostrando, que con arte
y salero, se puede bailar por bulerías hasta sin
zapatear.
Por tientos y tangos empezó su recital
La Macanita, pleno de rancio sabor jerezano. Por soleá
se acordó de Mojama, firme y segura, ajustándose
al preciso compás de Manolito Parrilla. Continuó
con dos indiscutibles letras por malagueñas y se
gustó por seguiriya y cabal. “Voy a cantar
un poco por bulerías. Y me voy a acordar de mi tierra”.
Y vaya si lo hizo. Con un repertorio tradicional, mayormente
de letras clásicas, como las de la fiesta por bulerías
del histórico disco Canta Jerez, cautivó al
respetable, terminando por bulerías a capella, cantando
y bailando letras de sus discos anteriores y recordando
a dos emblemas del arte jerezano: La Paquera y Lola Flores.
Pataítas de arte y categoría que, por cierto,
también suscribieron los palmeros Gregorio y Chícharo.
Canela de San Roque (Foto ©
Paco Manzano) |
Tras el descanso fue el turno para el último
cantaor de la noche, Canela de San Roque. Aunque el gitano
del Campo de Gibraltar se prodigue poco por Madrid siempre
es una suerte poder disfrutar de un artista tan apegado
a la tradición. Un cantaor que hace de la transmisión
su bandera, como demostró sobradamente en la estupenda
soleá con la que abrió el recital, dedicada
por supuesto a su maestro Mairena y en la que también
se lució el guitarrista Antonio Carrión. Siguió
por seguiriyas y por fandangos de Antonio el de la Calzá,
que dijo con autoridad. Por bulerías de Alcalá
y por bulerías por soleá se metió al
público en el bolsillo, rescatando letras antiguas
con su excelente eco gitano. Se despidió por taranto,
con una letra que ya cantara Camarón de la Isla:
“El orgullo y el querer / se pelean
en mi mente / una guerra sin cuartel, donde no existe la
muerte / ay, sólo existe una mujer”