EL LEBRIJANO. PRESENTACIÓN
DE ‘CUANDO LEBRIJANO CANTA SE MOJA EL AGUA’
EN EL INSTITUTO CERVANTES
Entre Lebrija y Macondo
S.C. Madrid, 5 de junio de 2008
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El Lebrijano en la presentación
de 'Cuando Lebrijano canta se moja el agua' (Foto
Daniel Muñoz) |
Un insólito encuentro entre cante
y palabra ha abierto de par en par al flamenco las puertas
del Instituto Cervantes, la institución que vela
internacionalmente por la literatura española.
En la lujosa sede madrileña del Palacio de las
Cariátides se ha vestido de largo el trabajo discográfico
‘Cuando
Lebrijano canta se moja el agua’, la respuesta
a la dedicatoria que hace años le escribió
Gabriel García Márquez al cantaor El Lebrijano
tras escucharle en Sevilla por soleá.
La expectación que suscitó
la presentación de tan osado proyecto musical -en
una sala abarrotada de invitados de las artes y la política-
emocionó al veterano artista que, antes de echarse
a cantar, pronunció unas sentidas palabras: “He
querido regalarle a don Gabriel de su literatura, a través
de la adaptación de Casto Márquez, mi cante,
mi música. Y si eso también sirve para unir
las culturas de las dos orillas del Atlántico,
hemos dado un paso más. Que dios reparta suerte,
como dicen los toreros”. El ancho quejío
de Juan Peña no se hizo esperar.
El Lebrijano en la presentación
de 'Cuando Lebrijano canta se moja el agua' (Foto
Daniel Muñoz) |
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El grupo le marca compás y la
estampa del ‘Monólogo de Isabel viendo llover
en Macondo’ se convierte por arte de realismo mágico
en una honda canción por bulerías. El eco
del cantaor se despliega entre sus brazos abiertos “por
los patios de Macondo”. Y sorprende al instante
el trabajo musical elaborado por Dorantes
y Pedro María Peña para hacer flamenco contemporáneo
de tan compleja obra literaria. El piano inconfundible
de Dorantes llega entonces, sentenciando. Y se materializa
en son a través de ‘La santa’, hecha
de frases-quejíos sobre trasfondo de alboreá.
La pena de ‘El coronel no tiene quien le escriba’
la ve El Lebrijano por seguiriyas, con su tiritiritiritiiii
y todo. Como coda, las luminosas bulerías de la
‘Cándida Eréndira’, el potente
tema con el que se abre este disco, una nueva vuelta tuerca
a las posibilidades musicales del flamenco... y del cante,
que es todavía más loable. Y el agua se
volvió a mojar.
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