FESTIVAL SUMA FLAMENCA
2008. LA MÚSICA DE LOS ESPEJOS
Enrique Morente & Luis García Montero
De poeta a poeta
S.C. Madrid, 9 de junio de 2008
Poeta no es sólo el que escribe
poesía. Poeta es también el que la canta...
o eso parece cuando quien lo hace es Enrique
Morente. Y es que tiene el inaudito poder de hacer
que un verso declamado por su autor, en nada se parezca
al mismo verso reinventado por su garganta. Sucedió
nada más empezar el mano a mano planteado en la
tercera entrega del ciclo ‘La música de los
espejos’. El poeta Luis García Montero le
lanzó unos versos. Y Enrique Morente los transformó
en guajiras, en un valiente alarde de improvisación.
“No es necesario vivir, navegar es necesario”,
pregonó melosamente entre las ramas de los centenarios
olivos.

Enrique Morente con Luis García
Montero y Paquete en el Olivar de Castillejo
(Foto Daniel Muñoz)
Un poema. Un cante. Un poema. Un cante-poema.
Poeta y cantaor se enzarzaron en un diálogo de
versos, algunos del pueblo, otros de los poetas que en
el pueblo se inspiraron. García Montero recita
sobre Granada. Y Morente le devuelve una granaína.
Alegato contra lo local, mirada a la Andalucía
que fue a la vez vanguardista y tradicional. Que Falla.
Que Lorca. Y si hay un cantaor que sepa cómo se
siente flamencamente al de Fuente Vaqueros, helo aquí.
Por bulerías, fragmentos de La Romería de
‘Yerma’. Y la guitarra de Paquete y el compás
de Bandolero dándole alas al cantaor.
Entonces, evocación a Antonio
Machado, a su triste muerte en el exilio de Collioure...
donde aún yace. Morente se va hasta ‘Despegando’,
el rompedor álbum en el que dio una nueva vida
a los versos del ‘Yo escucho los cantos’.
Aquí el cantaor se sublima y crece y luego se recoge
en la ‘Ausencia’. Aunque por mucho estremecimiento,
acucia el imprevisto frío de esta primavera. Y
el viaje acaba donde empieza, en Madrid, la ciudad a la
que el cantaor vino a beber de las viejas fuentes que
aquí aún manaban y, a partir de ellas, construir
la suya propia. García Montero da el verso. Y Morente,
el cante. La malagueña de Chacón,
la que nace con el “¡Viva Madrid que es la
Corte!”. Pero como este cantaor es tan inquieto,
tuvo que recrearla a su manera, haciéndole el cajón
una base casi ‘hiphopera’. Sobre esos nuevos
raíles caminó su cante, que acabó
con el eco lorquiano del “Yo vuelvo por mis alas,
dejadme volver”.

Luis García Montero
y Enrique Morente
(Foto Daniel Muñoz)
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