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Luis Clemente, octubre de 1998
En los últimos trece años
(lleva veintidós grabando), José
Mercé ha publicado cinco discos en
cinco compañías diferentes, un desbarajuste
que no hace honor a su categoría cantaora
de primera línea. Porque José es
un cantaor puntero que no grababa desde hacía
cinco años; se sentía sin fuerzas,
cosas de la vida, pero ahora vuelve con su disco
más joven. A José no le hace falta
grabar seguiriyas, aunque las haya hecho para
el disco de Juan Habichuela: quien no sepa que
es uno de los más grandes seguiriyeros
actuales no sabe lo que se pierde. También
sabemos de su desgracia personal y que Vicente
Amigo lo ha cogido y le ha dado vidilla, ha
hecho al fin realidad un disco que no decidían
pero querían hacer desde hace mucho tiempo.
Por su parte, el aval de compositor-productor
que el guitarrista ha conseguido en los últimos
tiempos facilita al jerezano uno de los discos
flamencos más vendidos de todos los tiempos.
Duende y estirpe resuenan en
el eco de su voz. Refresca y da esplendor. Para
enmendar todo lo dicho al principio, para este
disco, registrado en Córdoba entre muchos
amaneceres, han elegido tres bulerías con
estribillo (una de ellas con Moraíto, La
Chonchi y José el Francés) y otras
tantas canciones por tangos. Pero también
hay una cartagenera corta de arreglos sensibilísimos,
para oír al máximo volumen, unas
soleares cumbres y unas alegrías parpadeantes
y representativas del quiebro de este disco, satisfecho
y gustoso. Radiante y radiable. Flamenco fluido.
Más información:
Entrevista
a Manolo Sanlúcar, guitarrista
Festival
de Mont de Marsan 2002. Manolo Sanlúcar
y Carmen Linares, ‘Locura de brisa y trino’.
Reseña y fotos
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